El Arte de Entrenar nuestra Mente

El Arte de Entrenar nuestra Mente

31 julio, 2016 / Crecimiento Personal

A lo largo de nuestra vida gastamos mucho tiempo y dinero en cuidar nuestro cuerpo. Y debería ser igual de importante hacer lo mismo con nuestra mente. Es fundamental para gestionar nuestras vidas ser conscientes, en todo momento, de cómo estamos y de qué emociones son las que están al mando. El entrenamiento mental nos permite ser conscientes de ello y, llegado ese primer pensamiento con el que nos sentimos infelices, pararnos y decir: “Sí, esto no me hace sentir bien. No quiero seguir con esta emoción ni con estos pensamientos. Elijo ser feliz”.

¿Qué acabamos de hacer aquí? Acabamos de pararnos, ver y responder a la situación en vez de reaccionar de manera automática a la misma. Nos hemos reconocido gracias a nuestro entrenamiento mental.

El Entrenamiento Mental Budista, llamado Lo-jong, tal como lo aprendí en el Monasterio Budista Tibetano de Tushita en el Himalaya, considera fundamental hacer este trabajo previo a la llegada de las emociones negativas. Éstas son más difíciles de parar cuando ya han tomado el control de la situación porque se posicionan con demasiada fuerza. Hay que preparar la mente antes para no llegar a ese estado, y así poder aplicar los antídotos correspondientes a cada emoción, tal como nos enseña el Lo-jong.

Este trabajo previo pasa siempre por un reconocimiento de nuestro estado. Es fundamental que nos acostumbremos a reconocernos de manera habitual con preguntas propias del Coaching del tipo: ¿Cómo estoy? y ¿Qué puedo hacer para estar mejor? Hay que tener en cuenta que los enemigos internos siempre son los más peligrosos. Estas emociones negativas anulan nuestra inteligencia porque no somos capaces de tomar las decisiones correctas cuando ellas deciden nuestra vida. Reconocer nuestro estado y dejar ir esas emociones trabajando para liberarlas nos va a permitir hacer cambios profundos, evitando que las emociones negativas lideren nuestras decisiones.

Todo este entrenamiento mental, a mayores, se puede complementar con la práctica habitual de la Meditación, ya que uno de los beneficios más conocidos de la misma, tal como llevo experimentándolo desde hace muchos años, es la Atención Plena. Esta atención nos permite tomar conciencia de nuestra realidad, dándonos también la oportunidad de parar nuestras emociones negativas antes de que se posicionen con fuerza, y la posibilidad de trabajar en todo aquello que nos genera desequilibrios en nuestro día a día. Además, nos permite reconocernos siendo conscientes en todo momento de en qué camino estamos: en el camino de la Víctima o en el camino del Aprendiz, tal como desarrollamos en el Coaching para la Identidad y el Posicionamiento Personal, las dos únicas formas de responder a la vida.

En contraposición, una vida en la que no ponemos atención, es una vida en la que estamos más centrados en lo que ocurrió o en lo que todavía no ha ocurrido negándonos la experiencia de la atención plena en el presente que es el camino para generar cambios sustanciales, tanto a nivel cualitativo como cuantitativo, en nuestra forma de entender y vivir la vida. El único momento que importa es el aquí y ahora. El pasado ya no se puede cambiar y el futuro no existe. La atención plena nos permite hacer cambios en nuestra vida para vivirla desde el camino del Aprendiz. El Aprendiz vive en el presente mientras que la Víctima vive en el pasado y en el futuro.

Prestar atención al momento presente, observándolo desde el desapego sin emitir ningún juicio, incrementa nuestra capacidad para aprender a responder en vez de reaccionar a los acontecimientos. Somos conscientes de en qué momento vital nos encontramos y tomamos decisiones que nos ayudan a cambiar nuestra perspectiva de vida, tal como hacemos en los procesos de Coaching para la Identidad y el Posicionamiento Personal, en los que llegamos a entender que todo lo que nos desubica es la falta de Identidad, y la falta de Identidad la tenemos porque ignoramos quiénes somos y cuál es el sentido de nuestra vida.

Para posicionarnos en el camino correcto y desarrollar el arte de entrenar nuestra mente podemos utilizar la sabiduría ancestral de la meditación y del entrenamiento mental budista combinados con una herramienta actual como el Coaching para la Identidad y el Posicionamiento Personal.

Si no dedicamos tiempo a entrenar nuestra mente, nuestros pensamientos y emociones nos dominarán

Chelo Pastoriza
Coach y Economista experta en desarrollo personal y de equipos

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