Chelo Pastoriza

Chelo Pastoriza

Coach Internacional certificada por International Coaching Community (ICC, fundada por Joseph O´Connor), co-creadora de la Metodología “Coaching para la Identidad, Liderazgo Personal y Empresarial”, especializada en crecimiento personal y meditación, y en entrenamiento mental budista “Lojong”, y Licenciada en Ciencias Económicas por la Universidad de Vigo.

Curiosa de la mente, de las emociones y de las relaciones personales. Soy Coach para el Liderazgo Personal y Empresarial aunque  mi formación académica inicial fue como Economista. Después de trabajar años en empresas relacionadas con el Comercio Exterior, y posteriormente en Contabilidad y Finanzas decidí cambiar de campo.

Siempre fui una apasionada del crecimiento personal, de los viajes y de conocer otras culturas y filosofí­as. Esto unido a mi forma de ver y sentir la vida, y a mi propia experiencia vital hicieron que llegara un momento en el que sentí que querí­a trabajar con personas. Fue entonces cuando se cruzó el Coaching en mi camino. Desde entonces, estoy en formación continua con los mejores profesionales y hago de mi pasión mi forma de vida. Aparte de otras herramientas donde se aúna la sabiduría ancestral con la contemporánea, utilizo una nueva metodología, “Coaching para la Identidad, Liderazgo Personal y Empresarial”, desarrollada junto con Javier Rocha, basada en los conceptos de Identidad y Liderazgo, dos conceptos clave en una vida con sentido.

En la actualidad, junto con Javier Rocha seguimos creciendo en este proyecto y creando un espacio con alma al que llamamos Ralaya.

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Me licencié en Ciencias Económicas por la Universidad de Vigo. Durante esos años de universidad asistí a diferentes cursos de Comercio Exterior, campo en el que después me especializaría, y me centré en una de mis pasiones, estudiar idiomas, perfeccionando el inglés y aprendiendo francés. Fue en esa época, también, cuando entré en contacto con el yoga y la meditación. Inicié la práctica de ambas disciplinas de la mano de Madhana, maestro de gran reconocimiento a nivel internacional por su integración de la ciencia, la psicología, la neurociencia, la filosofía, la meditación y las prácticas de diversos estilos de Yoga.

Experimenté un gran equilibrio físico, mental y emocional, así como una paz interior en continuo crecimiento. Empecé a interesarme con mayor intensidad por el crecimiento personal, dedicando parte de mi tiempo libre al estudio de los mejores autores en este campo. Asimismo, profundicé en la práctica de la meditación, lo que me permitió tomar conciencia de mi realidad y dejar de reaccionar de manera automática a las circunstancias permitiéndome parar, ver y responder a las situaciones de la mejor forma posible.

Recién licenciada empecé mi andadura profesional en el ámbito del Comercio Exterior, en especial en empresas relacionadas directa o indirectamente con el sector pesquero, el de mayor auge en aquellos momentos en mi ciudad de origen, Vigo. Iniciaba así una nueva etapa marcada por el crecimiento profesional, el crecimiento personal y los viajes. Así estuve durante años hasta que empecé a sentir que mi trabajo no me llenaba. Por aquel entonces pensaba que era por cansancio del sector en el que trabajaba y decidí cambiar de campo internándome en la Contabilidad y las Finanzas. Durante años trabajé en ello pero seguía sin sentirme a gusto, cada vez más sentía que quería trabajar con personas y no con números y cuentas de resultados.

Seguí centrada en mi crecimiento personal, el Yoga y la meditación. Mientras, iba creciendo en mí el deseo de dejar mi trabajo y buscar mi camino. Fue en estos últimos años cuando se produjo el cambio de destino en mis viajes, empecé a ir a países cuya cultura y filosofía de vida supusiera un contraste y un reto para mí. Así empezaron los viajes por el norte de África, Sudamérica y Asia. Cada viaje me acercaba más a lo que soy, y me alejaba de la falsa Identidad que me había forjado en los últimos años y con la que no me sentía libre.

Así, en Septiembre de 2012 tomé la decisión, sentía que no podía seguir trabajando en el mundo de la empresa pero tampoco sabía qué camino seguir. Por fin, en Julio del 2013 estuve totalmente desvinculada de mi trabajo. Mientras encontraba mi camino entré como voluntaria en el taller de yoga de una Asociación de Daño Cerebral. Sin duda, una de las experiencias más gratificantes que he tenido, con el regalo añadido de una lección de vida llena de la fuerza, la valentía y la capacidad de superación de todas las personas que allí conocí. Ellos cambiaron mi realidad.

Ese mismo año me fui un par de meses a la India y a Nepal, mi experiencia vital fue impresionante. Sentí que quería hacer de ese viaje un viaje de crecimiento espiritual y dediqué el tiempo en la India a conocer su cultura y a descubrir la religión hindú, y el tiempo en Nepal a profundizar en la filosofía budista, que ya llevaba unos años descubriendo. En este último país me interesé por un retiro de meditación en el Monasterio de Kopan en Katmandú y sentí una espiritualidad como nunca haciendo la subida al campamento base del Annapurna. Este trekking de alta montaña durante casi dos semanas con el broche final de saborear el alto Himalaya, y de medirme física y mentalmente fue un antes y un después en mi camino. Caminar por estos parajes es sentir una comunión especial con la madre naturaleza, tal como ya me había pasado en Machu Picchu y Wayna Picchu, nadando en el Amazonas, disfrutando de la vía láctea en el desierto del Sáhara, caminando por glaciares y subiendo morrenas en Sudamérica y Asia, haciendo kayak en el cráter del volcán Quilotoa en el cinturón de fuego andino, buceando con Mantas Raya gigantes en Ecuador o con leones marinos en Patagonia… y muchas cosas más que fueron forjando mi despertar, cambiando mi paradigma, enriqueciendo mi forma de ver y sentir la vida, y despertando la necesidad de encontrar un nuevo camino.

Al año siguiente, en el 2014 volví a la India, esta vez a Dharamsala, tierra de asilo del actual Dalai Lama y de miles de refugiados tibetanos. Estaba interesada en hacer un curso de Yoga y en hacer un retiro de meditación en el Monasterio Budista Tibetano de Tushita, hermano del Monasterio de Kopan. Este retiro fue un momento de profundización en la filosofía budista, de crecimiento en la meditación, y de conocimiento de mi ser… Recuerdo con especial cariño mis meditaciones caminando por los bosques del Himalaya, el Karma Yoga que hacía todas las noches trabajando la humildad, las miradas y sonrisas cómplices de la gente con la que allí coincidí (era un retiro con voto de silencio), las horas leyendo en la terraza de la biblioteca libros de filosofía budista y meditación, los ratitos antes de ir a dormir caminando alrededor de la estupa del Lama Yeshe repleta de velas encendidas… sentí que este era otro punto de inflexión en mi vida.

Después de ese retiro volví al Monasterio de Tushita para estudiar Lo-Jong, entrenamiento mental budista con Gen Gyatso y Geshe Kelsang Wangmo, dos monjes muy cercanos al Dalai Lama y eminencias reconocidas en este campo. Curso vital sobre la importancia de observar nuestras emociones negativas y de cómo gestionarlas, que aplico a diario.

A posteriori crucé el Himalaya de Sur a Norte para ir a Spiti Valley, un valle frontera con el Tíbet con cultura, raza y lengua tibetanas, donde se encuentran algunos de los Monasterios Budistas Tibetanos más antiguos de Asia. Mi estancia allí, las charlas con alguno de los monjes y con el rimpoché, la convivencia tanto con ellos como con familias tibetanas en su casa… compartir sus vidas y su forma de vivirlas te enriquece profundamente.

Mi forma de viajar con una mochila y sin nada organizado me da libertad para integrarme en lugares y vivir experiencias que de otra forma no podría. Los momentos compartidos con locales que te permiten integrarte en sus rutinas, o los compartidos con viajeros de todo el mundo con las mismas inquietudes y forma de sentir la vida, las charlas sobre crecimiento, sobre filosofía de vida, sobre nuestros caminos son especiales, alguno de ellos amigos hoy en día.

Volví con la sensación de estar en el buen camino y un par de meses después se confirmó. Haciendo un retiro en un Monasterio Budista Tibetano, esta vez más cerca de casa, en el Monasterio de Tsu chup Sang en Ourense, conocí a una mujer, coach de profesión. Desde el primer momento la conexión fue inmediata. Ella había vivido también un proceso de cambio profesional, de jefa de cuentas en Madrid a Coach en La Coruña. Por entonces yo no sabía cuál iba a ser mi camino profesional, sólo sabía que había dejado por ahora mi carrera como Economista.

En aquella charla me planteó 4 preguntas que cambiarían mi vida. Volví a mi ciudad y respondí a esas preguntas. El resultado no me sorprendió, ayudar a otras personas. Se me pasan las horas leyendo y estudiando sobre inteligencia emocional, psicología positiva, coaching, crecimiento personal…..por esa época, al igual que ahora, disfrutaba haciendo cursos MOOC de prestigiosas universidades norteamericanas y, siempre, sobre estos temas.

En el 2015 me formé como Coach internacional con ICC (International Coaching Community, fundada por Joseph O´Connor) y junto con Javier Rocha, diseñamos y estructuramos el “Coaching para la Identidad, Liderazgo Personal y Empresarial”, metodología que viene a mejorar el Coaching para hacernos conscientes de quiénes somos y de cómo queremos vivir. Sigo, día a día, en formación continua con los mejores profesionales siendo consciente de que el aprendizaje forma parte fundamental de mi esencia.

Actualmente, estoy centrada en el Coaching para el Liderazgo Personal y Empresarial, diseñado para transformar a las personas y a las organizaciones por medio del Liderazgo a través de la Inteligencia Emocional. También al desarrollo de conferencias, seminarios y nuevos cursos para ayudar a formar nuevos líderes. Junto a Javier Rocha, mi compañero del alma, seguimos creciendo y creando en nuestro espacio Ralaya.

Chelo Pastoriza

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