Dolor vs Sufrimiento

Dolor vs Sufrimiento

28 agosto, 2016 / Crecimiento Personal

El dolor es la principal fuente de sufrimiento de nuestras vidas a pesar de que, bien entendido, podría ser una de nuestras principales fuentes de crecimiento. Tenemos por costumbre desaprovechar con demasiada frecuencia la oportunidad de aprendizaje que se nos ofrece en los procesos de duelo por malentenderlos y por no vivirlos desde el camino del Aprendiz.

Muy interesante y enriquecedor es el punto de vista de la cultura Tibetana sobre este tema, tal como reza uno de sus dichos populares: “Por favor, que no siempre me vaya bien”. Desde el punto de vista occidental pensamos: ¿Por qué alguien podría desear algo así? La respuesta la tenemos en la sabiduría ancestral por la que se rige este pueblo, el Budismo. Saben que se crece en los momentos de felicidad pero también saben que como más se crece es en los momentos de dolor. Son conscientes de que los procesos de duelo son oportunidades únicas para integrar lecciones de vida muy valiosas, y es por ello que viven desde la sabiduría del aprendizaje.

Entonces, ¿si crecemos a través del dolor, por qué hay tanta gente en nuestra sociedad que encadena un dolor tras otro sin evolucionar? Para entenderlo nos vienen muy bien conocer el Coaching para la Identidad y el Posicionamiento Personal, y la filosofía budista sobre el dolor y el sufrimiento.

Hace unos años, estando en un retiro de meditación en un Monasterio Budista Tibetano en el Himalaya, más en concreto, en Dharamsala, tierra de asilo del actual Dalai Lama, nos anunciaron que al finalizar el retiro empezaba un curso sobre Entrenamiento Mental (Lo-jong) con dos monjes, Gen Gyatso y Geshe Kelsang Wangmo, eminencias reconocidas en este campo.

Tal como explicaron, el dolor es inevitable, forma parte inherente de la vida. No se pueden evitar los procesos de duelo como el fallecimiento de un ser querido, una ruptura sentimental, los problemas familiares… pero si los vivimos desde el camino del Aprendiz, del que hablamos en el Coaching para la Identidad y el Posicionamiento Personal, nos damos cuenta de que todo sucede por algo y para algo, y que si estamos inmersos en uno de estos procesos es porque somos capaces de integrar la lección de vida que trae consigo. Lloramos lo que tenemos que llorar, sanamos lo que tenemos que sanar y aprendemos lo que tenemos que aprender; así el proceso de duelo, finalmente, desaparece agotándose porque no nos resistimos al dolor, no queremos cambiarlo y nos entregamos totalmente a él. Si nos resistimos, el dolor no desaparece y entra el sufrimiento.

¿Por qué? Porque toda persona o acontecimiento que nos produce dolor pone delante de nosotros un cuchillo, el cuchillo del sufrimiento. Si vivimos desde el camino del Aprendiz, ese cuchillo se va a quedar donde está pero si vivimos desde el camino de la víctima, el otro camino del que hablamos en el Coaching para la Identidad y el Posicionamiento Personal, vamos a coger ese cuchillo imaginario y vamos a empezar a clavárnoslo diciendo: “¿Por qué a mí?”, “No me lo merezco”, “Cómo han podido hacerme esto”, etc….es decir, empezamos a resistirnos y a no comprender el dolor.

Entonces añadimos otra piedra más a la mochila del dolor, la del sufrimiento y en ese momento perdemos la claridad y la sabiduría del Aprendiz, y es la víctima la que toma el control de la situación. El dolor deja de ser sanador para enquistarse, a veces, durante años o incluso toda la vida. Perdemos la oportunidad de crecer y nos quedamos anclados en los procesos de duelo con el peso de un sufrimiento innecesario y encadenando dolor tras dolor sin evolucionar.

Cuando los monjes acabaron de explicar la diferencia entre dolor y sufrimiento una chica israelí levantó la mano y dijo: “Y qué si a mí me gusta clavarme ese cuchillo. Me reconforta y me da cierto placer”. Esta es una realidad que no es ajena a una parte significativa de nuestra sociedad que escoge vivir su vida desde el camino de la Víctima incapaces de ver el aprendizaje y las oportunidades de crecimiento que la vida pone en su camino día tras día. Aquí es donde entra en juego el libre albedrío, en este caso para decidir qué hacemos con nuestras vidas. ¿Vivimos desde el camino del Aprendiz o desde el camino de la Víctima?

Desde entonces, siempre que es necesario, cuento esta historia a las personas con las que trabajo en sesión, resultando tremendamente revelador para todas ellas descubrir cuán a menudo se clavan el cuchillo. Creemos estar al margen de todo esto y no nos gusta reconocer que muchas veces, más de las que nos gustaría, nos sentimos víctimas de nuestras circunstancias.

El mío es de madera y muy sencillo, como los cuchillos del monasterio donde estuve, el de algún Coachee era dorado, el de otro con piedras incrustadas, algunos lo llevan clavado todo el día y otros por momentos, a veces en el bolso o en el coche pero al final del proceso todos son conscientes de la importancia de trabajar en esto y empiezan a cambiar de camino dejándolos en casa a buen recaudo.

¿Cómo es tu cuchillo?…. ¿Dónde está ahora?…. ¿Me lo cuentas en mi correo, chelopastoriza@ralaya.com ? Me encantará conocer tu experiencia.

Cuando se trabajan las emociones negativas desde el camino adecuado, el sufrimiento se sustituye por aceptación y se integra la lección de vida que toca en ese momento

Chelo Pastoriza
Coach y Economista experta en desarrollo personal y de equipos

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