La Metáfora del Templo

La Metáfora del Templo

21 agosto, 2016 / Cuentos

Imagina que un día entras en un templo y te empiezas a sentir bien… el silencio, el olor a jazmín, sentir tus pies descalzos, así como la paz que transmite la imagen de un Buda dorado hacen que tu ruido mental poco a poco se pare. En este momento conectas con tu Identidad y te das cuenta de que el Orden que se respira en el templo te ayuda a serenarte. Es en ese instante en el que puedes trasladar a tu vida esa imagen. Te haces consciente de que el Orden te trae equilibrio, el equilibrio te trae alineación y ésta trae la conexión con tu esencia verdadera. Te sientes entonces con Paz y Fuerza.

Al pasar unos minutos entran unas personas haciendo ruido, sacando fotos y rompiendo ese Orden. Tú que disfrutabas de un lugar de paz, empiezas a sentir como se desvanece y tu mente empieza a no comprender porque lo están manchando todo de barro. Tu mente emite un juicio de incomprensión y tu Identidad desaparece.Esto sucede constantemente en nuestra vida diaria y es nuestra responsabilidad que no suceda. ¿Cómo lo hacemos?

Primero tenemos que ser conscientes de que el ruido y el barro en los zapatos no nos ayudan a estar en equilibro, y la gran importancia de éste para estar conectados con nuestra Identidad.

Segundo tenemos que ver nuestra vida como un templo donde el Orden es esencial. Este templo estará siempre abierto pero con dos normas sencillas: descalzarse (No Shoes) y entrar en silencio (teléfonos apagados).

Al empezar a relacionarnos con los demás desde esta perspectiva, rápidamente vamos a detectar qué personas nos generan mucho ruido y entran a nuestro templo calzados. Siendo conscientes de esto, les diremos que para entrar tienen que cumplir las normas de entrada. En este momentos, dos posibles reacciones:

Personas que se descalzan, apagan su teléfono y entran en tu templo con respeto. Estas son las personas que te van a aportar mucho en la vida porque después de estar en tu templo, siempre desde la humildad de estar descalzos, te van a escuchar y opinar de una manera constructiva sobre tu vida porque entienden y sienten lo importante que es el Orden para ti.

Personas que estaban acostumbradas a entrar con los zapatos llenos de barro y haciendo mucho ruido. El día que les dices que tienen que descalzarse, te miran y te dicen que te dejes de tonterías e intentan entrar como siempre. Aquí mantienes tu posición y pueden suceder dos cosas:

– Que se descalcen y entren en silencio disfrutando de una sensación que hasta ahora apenas habían tenido en sus vidas llenas de ruido. Esto hace que se calmen, que empiecen a escuchar de verdad y que hablen conectados con esa Paz. Esto puede hacer que ellas también quieran un construir un Templo similar. Esta relación personal se volverá muy positiva porque ambas partes construirán la vida desde el respeto y la distancia correcta.

– Que se nieguen a descalzarse y sigan insistiendo en entrar como siempre. Les vuelves a explicar que las puertas de tu templo están abiertas pero que existen dos sencillas normas para poder entrar. Ellas siguen sin entender tu postura….. entonces, te posicionas y no les permites la entrada.

Sus palabras no aportan, sus mensajes están llenos de ruido y no ayudan a construir. Es más, si te los crees, te pueden parar en la consecución de tus objetivos. En este caso, sin juzgarlas y deseándoles lo mejor en la vida, las invitas a que sigan su camino. Muchas veces sucede que, tiempo después, estás personas vuelven y se descalzan… gran momento. Lo bueno es que mientras generaron conciencia no estuvieron llenando tu templo de barro porque supiste poner la distancia correcta y desde esa distancia les estuviste ayudando con tu Posicionamiento y comprensión.

En muchas ocasiones, una de estas personas es un familiar o persona muy allegada como una madre, padre, hermano , pareja, amigo…. En estos casos es cuando más clara tenemos que tener la importancia del Orden en nuestro templo y saber que si ellos también lo experimentan puede ser de gran ayuda para sus vidas.

Gracias a la metáfora del templo, nos comprendemos y nos es más natural poner ciertas normas en nuestras relaciones sociales. Al construir nuestro templo y valorar la importancia que tiene para nosotros, también nos hacemos conscientes de cómo visitar y respetar los templos de los demás. Así, con esta conciencia, se generan sanas relaciones sociales que nos ayudan a todos a crecer conectados con nuestra Identidad y mejorar la sociedad. Es nuestra responsabilidad poner la distancia correcta en cada relación personal de nuestra vida y la metáfora del Templo nos ayuda a entenderlo.

Javier Rocha
Coach para la Identidad, Liderazgo Personal y Empresarial
Médico Veterinario especializado en Medicina Holística

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