¿Por qué invertir en el Talento de tu empresa?

¿Por qué invertir en el Talento de tu empresa?

20 febrero, 2018 / Liderazgo

Estamos asistiendo a un cambio de paradigma laboral. El proceso de globalización económica y la deslocalización a países con mano de obra más barata como China, Brasil o India, y fenómenos como la aparición de internet están dando lugar a que la competencia sea más dura que antes. Empieza a ser evidente que las empresas que quieran mejorar su situación actual y subirse al carro del cambio tienen que apuntarse a este nuevo paradigma laboral desde el saber que no pueden resolver sus problemas desde la misma conciencia que los creó.

Es el momento de iniciar un proceso de cambio para adaptarse a las nuevas reglas del Siglo XXI. La mayoría de las organizaciones todavía viven con las reglas del siglo XX. Sin embargo, afortunadamente, se está empezando a caminar hacia un capitalismo más social dejando atrás el capitalismo de la lucha y la competencia en el que nos movíamos hasta ahora.

Para que esta transición se dé de manera exitosa es necesario que asumamos que las empresas no cambian solas. Para que la organización cambie es necesario, en primer lugar, que las personas que la lideran inicien un trabajo de introspección para llevar a cabo su propio proceso de cambio personal. La principal fuente de riqueza de una empresa, a día de hoy, no es el capital, como era antes, sino el talento de sus empleados. Las empresas que no tengan una estrategia de retención de talento lo van a tener más complicado.

Por esto mismo, en el nuevo paradigma laboral, la mejor inversión de una empresa es invertir en el talento, creatividad y potencial de su capital humano. Y no hay mejor forma de hacerlo que a través de un proceso de conocimiento y liderazgo de uno mismo, y mediante la creación de entornos de trabajo motivadores en los que, tanto los mandos como el resto de los empleados, puedan desarrollarse y utilizar su talento.

La actual importancia del talento es un claro reflejo de este nuevo paradigma en el que la seguridad laboral ha desaparecido, ya prácticamente nadie consigue un trabajo estable de por vida en la empresa privada. Y tenemos que olvidarnos de que las instituciones se encarguen de nosotros, toca tomar la responsabilidad sobre nuestro futuro. Por ello, se ha convertido en algo fundamental el estar en constante crecimiento a nivel personal y profesional para seguir en escena.

Se ha pasado de vender tiempo a vender talento. Quiénes no vean esto, lo pasarán mal en el nuevo mercado laboral. Estamos siendo testigos de un cambio de era.

La crisis económica es una invitación para profundizar en esto y que empresarios y organizaciones cambien su mentalidad y empiecen a descubrir el talento que hay detrás de sus empleados. Toca potenciarlos al máximo para que dejen de vender tiempo y empiecen a vender talento porque un empleado que sólo vende horas vive al margen de su potencial y sus límites acaban convirtiéndose en los límites de la empresa.

Sin embargo, en la otra cara de la moneda, un empleado que desarrolla toda su creatividad trae soluciones a los problemas de la empresa. Lidera su vida y trabaja día a día para seguir desarrollando todo su talento para también liderar su organización a través de un perfil de emprendedor, proactivo, abandonando la mentalidad de empleado de quien sólo vende horas.

Entendido todo esto, hay un aspecto muy importante a tener en cuenta, y es que un empresario no puede obligar a sus empleados a cambiar, haciendo un proceso de autoconocimiento, si no quieren. Nadie cambia hasta que no siente en su fuero interno que es su momento. Lo que sí puede hacer el empresario es decidir qué tipo de empleados prefiere en su empresa, los que venden talento o los que venden tiempo.

Las empresas que están en proceso de transformación necesitan empleados motivados para desarrollar su potencial lo que a su vez desarrolla el potencial de la organización. Por eso, se convierte en tarea fundamental dentro de la empresa saber qué personas están motivadas en esta línea. Y una vez que lo sabemos, los esfuerzos de la misma deben centrarse en potenciar todo ese talento, principal activo de la organización.

Desde Ralaya Coaching tenemos la comprensión y el conocimiento sobre el camino a seguir. Al aprender a tomar otra perspectiva frente a sus circunstancias laborales, gracias al trabajo de introspección que les conecte con su verdadera Identidad, los trabajadores pasarán de la reactividad a la proactividad.

Para ello se trabaja el ámbito personal y el de las relaciones en la empresa, poniendo especial énfasis en cómo desarrollar una comunicación efectiva. Para lograrlo, se potencia la inteligencia emocional, enseñando a establecer relaciones profesionales basadas en la confianza y la flexibilidad. Se trata de fomentar la cooperación en el equipo de trabajo y que la empresa conozca sus fortalezas y debilidades para potenciar unas y transformar otras.

Así que los retos del futuro pasan, sin duda, por concienciar a las empresas de la necesidad de tener líderes que vivan desde los valores, la inteligencia emocional y la inteligencia social, el verdadero liderazgo, para guiar a las organizaciones hacia una nueva empresa más social y que aporte valor añadido a nuestra sociedad, y desde ahí seguir creciendo en este nuevo paradigma que es el que los consumidores están demandando.

Quieren ver qué hay dentro de las empresas, desde qué valores se mueven, cómo se trabaja,… La confianza es un valor al alza, difícil de mantener si no eres coherente.

No importan los cargos ni los títulos, importan las personas que hay detrás de ellos. Y para esas personas va dirigido este artículo. Hemos olvidado la dimensión personal de la empresa y es ahí donde tenemos que movernos para transformar las organizaciones y, por supuesto, la sociedad.

Si estás interesado en profundizar en este nuevo paradigma, desde Ralaya Coaching, acompañamos a tu organización en este proceso de redescubrimiento.

Chelo Pastoriza
Coach y Economista experta en desarrollo personal y de equipos

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