¿Por qué sufrimos en las relaciones de pareja?

¿Por qué sufrimos en las relaciones de pareja?

1 febrero, 2018 / Relaciones de Pareja

Vamos a empezar con una observación, la inmensa mayoría de las parejas se relacionan desde el apego es decir, creen que su pareja es la persona que les puede hacer felices.

Fui por primera vez consciente de esta realidad hace unos años, viajando por la India. En aquella época decidí asistir a unas meditaciones guiadas por monjes budistas, siendo especialmente enriquecedora la del amor porque abrió en mí una puerta a la observación de este tema.

“¿Nos relacionamos desde el amor en libertad o desde el apego?” Así empezaba el monje la meditación. “Entre el 90 y el 95% de las parejas lo hacen desde el apego”, continuó diciendo. Por aquel entonces me sorprendió la cifra pero a día de hoy, me encaja, no sé si es el importe exacto pero sí que el porcentaje es realmente elevado.

Después de prácticamente un par de horas meditando sobre este tema, hubo otros dos conceptos importantísimos que me quedaron también muy claros y que, sin embargo, solemos pasar por alto en nuestras vidas. El primero de ellos, es que nadie nos puede hacer felices y el segundo es que nadie nos puede hacer infelices.

Damos por hecho que nuestra pareja nos tiene que hacer feliz sin darnos cuenta de la enorme responsabilidad que ponemos en manos de esa persona. En realidad, nosotros somos los únicos responsables de nuestra felicidad. Y ni siquiera lo sabemos. En nuestra energía de capricho, sólo esperamos que nos quieran, que nos hagan sentir especiales, que nos rescaten de nuestra vida… Ponemos el foco en nuestra pareja y así empieza una cuenta atrás para conseguir que encaje en el molde que hemos creado para nuestra relación ideal. El molde que hemos visto desde siempre en los cuentos de Disney y en las películas de Hollywood, y que nuestro inconsciente hizo suyo.

Esta visión tan poco realista de lo que es una pareja, es el origen de multitud de conflictos en ella.

En cuanto al sufrimiento, nadie nos puede hacer sufrir si nosotros no lo permitimos. En realidad, no sufrimos por lo que creemos. No sufrimos por las cosas que nuestra pareja hace o no hace, sino que sufrimos por las cosas que nosotros hacemos o no hacemos.

Sufrimos porque queremos a nuestra pareja más de lo que nos queremos a nosotros, sufrimos porque nos ocupamos de ella en vez de ocuparnos de nosotros, sufrimos porque nuestro foco está en ella en vez de estar en nosotros.

No nos queremos…

Lo veo a diario. No quererse y esperar que lo hagan los demás, estar en permanente búsqueda de la felicidad fuera, poner mil excusas para no mirar dentro, y esperar que cambie el mundo a nuestro alrededor.

Para ser felices en una relación la primera persona a la que tenemos que querer es a nosotros mismos. Entonces, si ésa es la clave, ¿por qué no nos queremos?

Muchas veces somos prisioneros de nuestra vida sin ni siquiera darnos cuenta. Estamos llenos de ira y resentimiento hacia otras personas y hacia nosotros mismos, y creemos que podemos vivir al margen de esas emociones. Pero es ese enfado, especialmente con nosotros, el que nos impide querernos y ser libres. ¿Cómo querer a alguien con quien estoy enfadado?

¿Quieres quererte? Perdónate y perdona.

Es tan fácil como esto, y al mismo tiempo tan difícil. No quieres ser consciente de ese enfado porque significaría ver todo el dolor que hay detrás y que llevas tanto tiempo escondiendo.

Ahora, la pregunta es: ¿Quieres amarte y amar a tu pareja desde la libertad, en vez de utilizarla para ser feliz?

Tu pareja no es la prioridad, la prioridad eres tú. Deja de estar en ella esperando que haga cosas y viendo si las hace, y empieza a trabajar en cómo quererte más.

Te quieres menos porque no te cuidas. Te quieres menos porque no te das amor. Te quieres menos porque te hablas mal. Te quieres menos porque no te valoras. Te quieres menos porque estás tan enfadado que no puedes darte nada de esto. Te quieres menos porque estás más pendiente de tu pareja que de ti.


El tema principal es resolver tu relación contigo mismo. Deja de querer que tu pareja cambie y cambia tu sintonía contigo, la única relación de verdad en tu vida. Y, sin embargo, la que más abandonada tienes.

Hemos perdido el norte porque el fin último de una relación es un viaje de evolución a través del autoconocimiento y el autoliderazgo. Saca a tu pareja de la ecuación. Que cada uno se preocupe, no del otro, sino de sí mismo. Esta es la clave para que las relaciones funcionen. Esto es vivir a la distancia correcta, lo otro es vivir en el apego excesivo con miedo al abandono, y por lo tanto muy lejos del amor verdadero.

Parece contradictorio decir esto porque desde pequeño has aprendido que la pareja perfecta es aquella donde ambos se preocupan por el otro. Sin embargo, es el hecho de centrarte en el otro lo que hace que las relaciones no funcionen. ¿Qué hace el otro? ¿Qué piensa el otro? ¿Qué quiere el otro? ¿Qué dice el otro? ¿Cómo se siente el otro? … No importa nada lo que haga la otra persona, lo único que importa es lo que tú hagas en respuesta a ello.


Según esto, ¿quién es la persona que más ama? La que está más centrada en sí misma.

En el momento en que comprendes que las relaciones están para darte oportunidades de crecimiento y para sanar tus heridas, la relación se convierte en una experiencia muy enriquecedora y en una herramienta imprescindible para tu trabajo interior.

Las relaciones son un reto para crecer. No sólo las de pareja. Tu relación con tus padres y con tus hijos también son relaciones espejo para que pongas sobre la mesa lo que tienes que trabajar y sanar. Todo lo que te molesta de ellos es lo que te estás haciendo a ti mismo. Y en vez de verlo les echas la culpa de todo lo que te pasa. Olvidas que, tal como reza el Budismo, son seres sintientes que sufren igual que tú y que lo están haciendo lo mejor que pueden igual que tú, y que lo único que quieren es ser felices igual que tú. Desarrolla comprensión por ellos.

Las relaciones nunca fracasan vistas desde la consciencia, fracasan desde el punto de vista del ego, y fracasan cuando no consigues lo que quieres de la otra persona. Cuando no encaja en el molde que tu ego ha construido para ella porque la mayoría de las personas empiezan una relación esperando conseguir algo, en vez de centrarse en lo que pueden aportar. No deja de ser una transacción en la que uno entrega algo a cambio de lo que le entrega el otro. Las expectativas acaban con cualquier relación, así es como vemos el amor y así es como lo exigimos, y si no lo tenemos dedicamos toda nuestra energía a boicotear nuestra relación porque da igual lo que nos dé nuestra pareja, nunca es suficiente, nunca cubre nuestras expectativas porque cuando está a punto de hacerlo volvemos a subir el listón. No nos damos cuenta de que cuando no esperamos nada, lo tenemos todo. Al final acabamos rompiendo en busca de un nuevo príncipe que nos dé lo que necesitamos, y así empieza de nuevo la cuenta atrás en busca de la felicidad.

No queremos ver que somos nosotros los que nos tenemos que amar, que somos las únicas personas que podemos hacernos felices. ¿Por qué?

Porque es más fácil pasarnos la vida cambiando de pareja para ver si encontramos una que nos ame como queremos que empezar a mirar dentro de nosotros qué es lo que tenemos que cambiar.

Las relaciones conscientes funcionan porque ambas partes se sienten completas y no sienten apego, no ven en el otro a la persona que les va a dar la felicidad. Se sienten felices con su pareja y se sienten felices sin su pareja.

Disfrutar del amor y de la libertad en pareja es un fenómeno muy raro. Tan sólo está al alcance de quienes están dispuestos a transformarse

Hermann Hesse

 

Quisiera dar las gracias a mi amiga Mariola y a mí pareja Javier Rocha por todo lo que me han aportado en este tema. Este artículo es el resultado de mucho tiempo de observación y de autoanálisis acompañada por ellos.

Será un placer recibir tus comentarios vía email, chelopastoriza@ralaya.com, y seguir profundizando en un tema tan fascinante y primordial como el de las relaciones de pareja.

Chelo Pastoriza
Coach y Economista experta en desarrollo personal y de equipos

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